Sobre el Plan de Empresa y el futuro.

Por Luis Sendino. Profesor y Tutor CREA con BT 2.012.

Crear una empresa exige pensar cómo distribuir del mejor modo los recursos escasos, fundamentalmente el tiempo, el talento y el dinero. Y la reflexión debe ser una actividad previa a la acción: hay que frenar las ganas de hacer, pues tras el tremendo porcentaje de empresas que no alcanzan los tres años, se esconde la falta de análisis, de reflexión y de reacción ante los cambios. Normal que muchas fracasen.

Quien crea una empresa debe saber que dependerá de elementos que nunca podrá controlar, como los identificados en el análisis PEST (los factores Políticos, Económicos, Sociales, Tecnológicos), tampoco el comportamiento de los clientes ni de la competencia, ni siquiera de los proveedores.

El Plan de Empresa no es un documento que posibilita saber lo que va a pasar en el futuro de vuestra empresa, sino cómo pensáis alcanzar la viabilidad en un escenario concreto, el que vosotros creéis, con ayuda de los tutores, más probable. Escenario que casi seguro no se producirá, pero que nos sirve de base para definir una estrategia, unos planes y unas políticas.

El Plan muestra el camino ideal, pero como en cualquier viaje, en ruta surgirán cambios en esos elementos incontrolables antes citados (la competencia reaccionará, los clientes cambiarán y el entorno evolucionará) que nos obligarán a pensar cómo cambiar la estrategia o las políticas, con mayor o menor intensidad. No debemos confundir el plano con el territorio.

El buen emprendedor no es quien mejor hace el análisis, sino quien mejor se adapta a las circunstancias cambiantes. El Plan tiene la validez que le otorguen todos los factores intervinientes, y todo cambia cada vez más rápido. El Plan debe recoger la evolución más probable prevista. Y debe presentar los medios por los que detectará esos cambios.

La contratación de un seguro no elimina el riesgo. Tampoco redactar un Plan garantiza un futuro concreto. Pero los prudentes y los sensatos, los que temen perder los escasos recursos, no los exponen sin tener pensado un plan en el que se contemplan las contingencias más probables, puesto que en todo viaje aparecen.

Hemos de convencer y convencernos de que somos capaces de ser rentables hoy y, sobre todo, en un futuro que no conocemos, pero que afrontaremos. El Plan aporta la seguridad de saber responder ante la incertidumbre.

En este aspecto, reseñar que las empresas creadas últimamente cuentan con la ventaja de saber que la crisis económica y financiera permanecerá con nosotros un tiempo, lo que debe permitir una mejor adaptación al medio. En cualquier caso, si a España como país le va mal, nuestra obligación es pensar qué hacer para que nos vaya bien a nosotros.

Contad con nuestro apoyo para ayudaros en este trayecto.

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