¿Necesito un socio? Consejos para elegir uno

En nuestras intervenciones dominicales, hoy os traemos una reflexión muy interesante sobre los socios a la hora de montar una empresa.

“El tema de los socios es difícil de abordar. En primer lugar porque no hay verdades absolutas. Un emprendedor no necesita tener un socio necesariamente, pero en la mayoría de los casos los proyectos los llevan a cabo varias personas juntas.

Dependiendo del momento personal de cada uno, del sector  y del volumen de negocio esperado, puede ser más o menos acertado contar con un compañero de viaje. Pero hemos de ser conscientes que la convivencia es complicada.

Al final, si tienes un socio, es muy posible que tengas que compartir con él tanto o más tiempo que con tu familia y, simplemente eso, ya es problemático porque la mayoría de las relaciones personales lo son.

Cuando las cosas van mal, es realmente complicado tener un compañero de viaje, pero mucho más sangrante aun es que, incluso cuando van bien, haya proyectos que se vuelven inviables a largo plazo por la incompatibilidad derivada del desgaste en la relación personal de los iniciadores del proyecto. Muchas empresas han terminado aquí, o bien han continuado por medio de la exclusión de uno de los socios del proyecto.

Como consejos a la hora de buscar un socio plantéate algunas cosas:

–         Valora fríamente si de verdad lo necesitas, o simplemente quieres alguien que comparta el vértigo de montar una empresa. Si hay una necesidad real o es simplemente una seguridad. Regalar acciones al principio para que alguien comparta la experiencia es muy frustrante y muy caro a largo plazo.

–         Intenta en la medida de lo posible minimizar problemas en tus relaciones personales. Si te lanzas a montar una empresa con un amigo, un familiar, una pareja… debes ser consciente de que las fricciones profesionales (que las habrá), luego pueden afectar a tu vida personal.

–         La financiación es un punto duro en estos momentos, pero si sólo necesitas dinero, plantéate acudir a un banco o a un bussines angel y no contar con un socio. Si la necesidad es exclusivamente financiera, es más cómodo que el trato se mantenga exclusivamente en lo financiero y no tener problemas en las decisiones del día a día de la empresa por una necesidad financiera inicial. Los prestamos se devuelven, las acciones le acompañan a uno de por vida.

–         Establece un pacto de accionistas que regule el gobierno de la empresa, las obligaciones  y derechos de cada socio, cómo resolver conflictos operativos y, muy especialmente, de qué manera resolver conflictos accionariales que impidan el bloqueo de la sociedad.

–         No aceptes dos velocidades: Si tu implicación va a ser total, no introduzcas en el proyecto personas, por muy válidas que te parezcan, que tengan otros negocios o empleos que les hagan no dar el 100% que pretendes dar tú. A medio plazo, si un emprendedor siente que tira sólo del carro o que hay mucha diferencia entre lo que aporta y lo que aportan los socios, habrá un problema.

–         Determina las participaciones de forma justa en relación a lo que aporta cada uno. La democracia es utópica e imperfecta. Observo muchos proyectos que se montan por defecto al 50% cuando las aportaciones ecónomicas, de capital humano e incluso de implicación personal no mantienen esa proporción. A medio plazo genera frustración y una situación injusta.

–         Aprende a separar los roles personales y profesionales. No es imprescindible ser amigo de tu socio y compartir vida personal con él, pero, a la hora de asociarte, debes fijarte en un persona que tenga un carácter e intereses compatibles con los tuyos, o el día a día será insufrible.

–         Intenta evitar situaciones que acaben en un bloqueo. Por ejemplo dos socios con poder de decisión similar y participación accionarial al 50%. Antes de crear circunstancias aritméticas que pueden hacer ingobernable la empresa a medio plazo, varía ese porcentaje accionarial, introduce un nuevo socio que pueda balancearlo o determina aéreas sobre las que habrá un voto de calidad de uno de los socios.

–         Establece compromisos personales y profesionales que deben figurar en el pacto de accionistas antes mencionado. Si ambos promotores van a aportar trabajo y, por ello, compartirán participación accionarial, debe estar limitado que uno de ellos cambie de opinión a futuro y, por ejemplo, se vaya a trabajar por cuenta ajena, dejando al otro toda la responsabilidad y el trabajo, pero manteniendo participación accionarial.

–         Busca alguien que comparta tu filosofía empresarial. Puedes montar una empresa para venderla, para tener tu sustento de por vida, para lo que sea… asóciate solo con personas que sepan desde el primer momento tu fin y lo compartan, o a medio plazo estrangularás la compañía”.

Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña

Inserción de Bartolomé Zuzama. Coordinador de la Fase II del Proyecto CREA 2012

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