EN VALLADOLID SE PUEDE EMPRENDER COMO MUJER

Existe una necesidad de crear nuevas empresas, de generar nuevos puestos de trabajo, de buscar nuevos mercados, de conectar personas e ideas, y de promover una sociedad emprendedora como motor del cambio económico y social.

 Mujer y emprendedora son dos palabras que a la mayoría de las personas que conozco les supone una asociación difícil de visualizar. Pero somos el 52% de la población mundial y tenemos un Talento que debemos aprovechar en esta época de crisis, que por otra parte nos brinda nuevas oportunidades. De hecho el 60% de los universitarios que salen de las universidades son mujeres. Así que por descontado también estamos formadas y también podemos promover actividades empresariales.

Las mujeres emprendedoras que deseamos iniciar un proyecto de autoempleo nos movemos por un deseo de logro personal, autorrealización y de búsqueda de nuestro propio camino, objetivos muchas veces independientes de motivaciones económicas. Eso creo que hace que estemos motivadas, tengamos iniciativa, prudencia e intuición según muchos estudios éstas son  algunas de las claves del éxito para los negocios emprendidos.

Ahora representamos un  importante papel en la economía social,  debemos generar riqueza y crear negocios innovadores así que animo a todas las mujeres a tomar las riendas de su desarrollo profesional aprovechando la ayuda y el apoyo de la Agencia de Desarrollo Económico e  innovación del Ayuntamiento de Valladolid y las personas que en ella trabajan. INNOLID ofrece un entorno y unas condiciones  imprescindibles para la puesta en marcha de nuestros negocios permitiéndonos equilibrar la situación cada vez más dispar que se da entre hombres y mujeres. Para ello ofrecen un apoyo familiar que favorece nuestra conciliación y nos brindan  una formación que nos hace más competentes para lograr el éxito, no sólo estudiando cómo hacer nuestro plan financiero, plan de marketing o qué forma jurídica adoptar, sino también con seminarios eminentemente prácticos sobre comercio electrónico, redes sociales…

Según he ido desarrollando mí proceso de emprendimiento me he transformado. A lo largo del proceso de gestación y desarrollo de mí Plan de Empresa he ido adquiriendo diversas competencias vinculadas no sólo al aspecto comercial, técnico y gerencial, sino ganando autonomía, autoridad y ampliando mí capacidad de negociación, tanto en plano social como en el personal y familiar.

 “Emprender” ha significado apoderarme de un espacio, abordarlo, apresarlo, hacerlo propio, en un proceso en el que no sólo el “objeto” de la empresa, sino también el “sujeto”, es decir, yo misma he quedado prendida y prendada por mis propias acciones. Ahora entiendo por qué la palabra emprender se acompaña generalmente de palabras como “camino”, “vuelo” o “marcha”, todas ellas referentes a movimiento.

Es de sobra conocida la afirmación de que las mujeres tienen una capacidad casi natural de estar pendiente de varios asuntos a la vez por lo que se podría concluir que las mujeres están “culturalmente equipadas” para varios aspectos de la actividad de gestión empresarial y aunque lo había estudiado y escuchado en muchas ocasiones no he sido consciente hasta ahora de cuánto de realidad encerraba dicha afirmación.

Con base en nuestra socialización de género, en las labores y responsabilidades del hogar las mujeres aprendemos naturalmente a ser administradoras, y ello se refleja en nuestras capacidades empresariales.

El emprendimiento a mí personalmente me inspira una ‘alegría’ de vivir y producir que tiene un renovado alcance, reforzado por la disposición de mi familia a compartirlo.

Hay quienes sostienen que existen evidencias de que las mujeres estructuran sus empresas de modo diferente al de los varones, estableciendo organizaciones más horizontales, basadas en la construcción de redes, toma de decisiones por consenso, y prestan más atención a las cuestiones vinculadas a la calidad, imagen y diseño y sin buscar explícitamente o de manera consciente ese objetivo, así creo haberlo hecho.

Aunque termine mi estancia en el Programa del CREA empiezo una nueva fase para la que ahora cuento con herramientas y armas suficientes, gracias al Apoyo que me han prestado: María Concepción Gutiérrez Marban, Marisa Sanz, Pepa Pequeño, Bartolomé Zuzama, Javier Alonso y tantas otras personas que han compartido saberes y conocimientos conmigo (y su infinita paciencia).

A todas ellas quiero darles públicamente las Gracias porque La Órdiga se hará realidad en parte por sus aportaciones.

IRENE FERNÁNDEZ ROJO. Emprendedora participante en el Programa CREA 2011-2012

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2 respuestas a EN VALLADOLID SE PUEDE EMPRENDER COMO MUJER

  1. Milagros Cuenca dice:

    Estoy segura de que La Órdiga va a ser la oooooordiga. Tu ilusión, tu empeño, tu energía, tu alegría por crear “algo bonito” como tú dices siempre serán tu mejor aliado para hacerlo crecer.
    Gran trabajo!!
    Un abrazo,

    Mila

  2. Elena dice:

    Hola Irene, lo primero desearte mucha suerte con La Ordiga!! Y depués pedirte ayuda. Soy mujer de 30 años que estoy dándole vueltas a un sueño, pero no se por dónde empezar. Dónde informarme, asesorarme, autónomos, sociedad SL?? Pufff son tantas cosas… Que me aconsejas? La cámara de comercio de Valladolid, en Duque de la Victoria…? Muchas gracias

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